La finca Casablanca de Hoyo de Manzanares

Antonio Tenorio. Asociación Cultural El Ponderal

Para muchos de los vecinos de Hoyo de Manzanares Casablanca es una gran desconocida. Ha vivido de espaldas al municipio durante los últimos siglos y, aún ahora, resulta un paraje inaccesible.  Su posición, último escalón montañoso antes de llegar a las llanuras del actual Monte del  Pardo, y la abundancia de caza mayor que se recogía en sus faldas,  llevaron a que haya estado desde hace siglos ligada a las monarquías castellanas y españolas como lugar privilegiado para sus prácticas cinegéticas.

Cuando Casablanca era el Ximio, o Gimio (siglos XIV a XVII) y los límites del Pardo durante los Austrias

La primera mención que se hace a esta finca como cazadero real se encuentra en el Libro de la Montería, que mandó escribir el rey castellano Alfonso XI entre 1342 y 1349. Describe ahí la montería del Salto de Lamuela, que transcurre por los actuales parajes de El Pendolero y Casablanca en Hoyo de Manzanares y de Cañajarral y Esteparejo en Colmenar Viejo, superando los actuales límites del Pardo. Describe esta montería como bueno de puerco en invierno y en el que a veces hay osos (1).

Pero aún el Monte del Pardo y sus aledaños no existían formalmente como cazadero Real. Fue en 1399  cuando la ciudad de Madrid dona el sitio del Pardo al rey Enrique III de Castilla, lugar donde el monarca construirá en 1405 un pabellón de caza. Los diferentes reyes castellanos siguen usándolo como un “lugar deleytoso e dispuesto, asy para la espesura de los montes que alrededor avía, como por los muchos animales que dentro del sytio estavan, que es a dos leguas de Madrid” (2).

Los sucesivos reyes de Castilla y de España fueron asentando esta cesión como una propiedad sobre la que fueron legislando y construyendo, tal como se describe en el libro que Pedro de Cervantes y, después, su sobrino Manuel Antonio de Cervantes, Alcaldes de la Casa Real y de la Junta de Reales Obras y Bosques, presentan en 1687 a Carlos II, último de los Austrias en España, una recopilación interpretada y comentada de las Reales Ordenanzas y Cédulas de los Boques Reales del Pardo, Aranjuez, Escorial, Balsaín y otros (3).

En la parte que trata de los límites del Pardo, interpretan que, sobre los límites precisos que estableció  Felipe II en la Cédula XIV, de 20 de enero de 1591 “sobre la restricción de los límites del Pardo”, que luego trataremos, “extendieronse los límites á la Casa del Gimio, à las dehesas, que el Convento Real de S. Lorenzo del Escorial tiene en la Ribera del Rio Xarama,à la dehessa de Biñuelas y otras quatro leguas mas del contorno de ellas, para en quanto à redes, y zepos de Caça mayor, y ocho leguas mas, para en quanto a urones, y cinco leguas mas, para en quanto a los perros y redes” (cita anterior GLOSSA V).

Para entender entonces los verdaderos límites, hay que analizar los que estableció Felipe II y que en la parte que afecta a los actuales términos de Colmenar Viejo y Hoyo de Manzanares son los siguientes:

“… y otro mojon enfrente del Arroyo de las Carricoʃas[nota 1] , y de allí cuerda derecha a otro mojon, que ʃe hizo en la ladera del Arroyo de las Cardicoʃas, y de allí a vn mojon que ʃe hizo en el picote del cerro de encima de Colmenar de Tellez junto al Molino que era de Alonso de Nieto, quedando dicho Molino, y el dicho cerro cuerda derecha a la picota del cerro que eftà de la otra parte del Rio atraveʃandole por junto del dicho Molino[nota 2], y de alli cuerda derecha, a vn mojon que ʃe hizo en el cerro mas baxo, guiando por la cuesta del Gimio a do dizen la Cabeça de Leste Parejo[nota 3], y de alli cuerda derecha, a otro mojon, que ʃe hizo en la Cabeça de Covacho de Santa Ana[nota 4], y de alli cuerda derecha, a un cerrillo que eʃtà paʃʃando el arroyo de Xaramillo[nota 5], a donde ʃe hizo vn mojon, y de alli cuerda derecha, a la cabeçada del Arroyo de Cañaveral[nota 6], a donde ʃe hizo vn mojon, y de allí cuerda derecha, a la cabeçada de la cueʃta del Gimio[nota 7], y de alli cuerda derecha, a donde fe junta el Arroyo del Cuerbo con el Arroyo de Amanima[nota 8], y de alli cuerda derecha, al cerro de la Fuête Conejo[nota 9], y de allí atraveʃando el camino de la Hoya al cerro de Salto Lamuela[nota 10], a donde ʃe hizo un mojon, y de alli cuerda derecha, en el miʃmo lomo del cerro, ʃe hizo otro mojon a trecientos paʃʃos, y de alli el lomo abaxo aʃomante a los panes del Hoyo[nota 11], a donde ʃe hizo un mojon, como a quarocientos paʃʃos, y de allí cuerda abaxo en par de los dichos panes del Hoyo deʃviado de ellos, ʃe hizo otro mojon a trecientos paʃʃos, quedando fuera los panes del dicho Lugar, y de alli paʃʃando el Arroyo de Trofa[nota 12] a obra de veinte paʃʃos, junto al camino que ʃale de los labrados del Hoyo, ʃe puso otro mojon, y de alli guiando buelto el roʃtro àzia el Canto del Camello[nota 13] atraveʃando el Arroyo de Carbonero[nota 14] en el cerro de èl, ʃe hizo otro mojon, como a ducientos y veinte paʃʃos arrimado a vn nebro, y de alli cuerda derecha, al cerro del Carbonero junto al carril que và a dar camino del Hoyo, que và a dar a la Torre, ʃe hizo otro mojon[nota 15]…”

Notas al texto anterior

[1] Arroyo de las Carrizosas (40.61716, -3.808608)

[2] Atraviesa el Río a la altura del  Molino que era de Alonso de Nieto (punto desconocido)

[3] El Esteparejo (40.61479, -3.817941). Guiados por la cuesta del Gimio, sugiere que el Gimio es un punto más elevado que les sirve de guía.

[4] El Cubacho, El Curacho, en el paraje de Santa Ana (40.60790, -3.816359)

[5] Arroyo Jaramillo, o Arroyo Guindo, que desemboca en el Jaramillo, que en textos y mapas antiguos se llamaba Jaramillo. En su curso, cordel de Cantalojas.

[6] Arroyo Cañacerral, comienzo del (40.60855, -3.841825)

[7] El punto más elevado del Almaján, que antiguamente se llamaría Gimio, donde ahora está la edificación de Casablanca (40.60813, -3.850655)

[8] Desembocadura del Barranco del Recuervo con el Manina. Según que mapa se consulte en la actualidad, se le llama Recuervo o Cerrillo (40.60468, -3.865347)

[9] Fuente Coneja o Fuente Coreja, según la cartografía actual (40.59310, -3.883145)

[10] Probablemente el Barranco de la Casquera, por el que pasaba el camino de Hoyo al Pardo (40.59675, -3.884431)

[11] Tradicionalmente, los sembrados de cereal de Hoyo se extendían hasta los parajes de la Majada del Romero y los Rasos de Señora (Las Caguetas). Los límites evitaban los sembrados y las viñas para disminuir los daños de la caza en los municipios colindantes

[12] Arroyo Trofa, en un punto no determinado

[13] Topónimo muy sugerente, que probablemente haga referencia a lo que actualmente conocemos con Canto del Pico

[14] Arroyo Carbonero y Cerro Carbonero (40.59162, -3.907336)

[15] El camino antiguo transitaba en ese tramo el Cordel de Cerrastrilleros (40.59032, -3.915180)

Trasladando la información a la cartografía actual, y aunque los mojones se coloquen siguiendo los nombres de los cerros actuales, se comprueba que los límites se extendían ocupando buena parte de los parajes sur de Hoyo de Manzanares y Colmenar Viejo.

Límites del Pardo Felipe II

Límites septentrionales del Pardo establecidos por Felipe II

Pero como explicaban Pedro y Manuel Antonio de Cervantes al monarca, en 1687, había que añadir entre cuatro y ocho leguas más en torno a la Casa del Gimio.

Aun siendo menos ambiciosos, y restringiéndonos a lo estipulado por Felipe IV, hay que añadir el cuarto de legua en torno a la casa del Gimio, que mandó reconstruir para su disfrute (1628, Cédula XXXIV).

Considerando que una legua castellana queda fijada en el siglo XVI como 20.000 pies castellanos (entre 5,6 y 5,9 km)  los límites en 1628 serían los siguientes:

Límites del Pardo Felipe IV

Límites septentrionales del Pardo establecidos por Felipe IV

La primera vez que Casablanca aparece con su actual denominación es en el libro publicado a mediados del siglo XVIII por el “Montero à cavallo de su Magestad” Agustín Calvo Pinto y Velarde, en el que además de dar consejos de caza, describe 13 Batidas en los Bosques de su Majestad, que requerían cada una de ellas la intervención de cientos de vecinos de los pueblos de alrededor (4).

La “Batida de el Cerro Mogote, à la junta de las aguas de Casa Blanca, y el arroyo del prado Robledillo, y el que baxa del Cerro de la Escalerilla” requería la participación de 100 hombres de Colmenar Viejo y de un número no determinado reclutado en Soto del Real, Manzanares el Real, las Rozas, Torrelodones, Hoyo de Manzanares y Cerceda. Otra batida en la que aparece Casablanca, es la “Batida de la Junta de los Carriles, y camino de Colmenàr à el Hoyo, antes del Arroyo Manina, y el puesto estará junto a las Peñas, que miran a Casa Blanca”, que requería 150 hombres de Hoyo de Manzanares y 200 de Colmenar Viejo, Manzanares el Real y Cereceda.

El Cordón: la cerca del Pardo

Fernando VI, ante los elevados costes de las indemnizaciones que cada año tenía que pagar a los pueblos colindantes con El Pardo por los daños causados por la caza y la reparación de los límites del Pardo, decide vallar definitivamente la finca, que deja abierta a la comunicación con el exterior mediante puertas y portilleras.

Aunque no existe una relación de la época, los textos consultados consideran que había cuatro puertas principales, entre las que estaba la Puerta de Almaján, que comunicaba directamente con Casablanca.

Analizando los mapas levantados con posterioridad, se comprueba que esto fue así  hasta finales del siglo XIX, cuando según la descripción de El Real Sitio del Pardo se dice: “El Sito del Pardo está allá en medio del bosque [..] tiene varias entradas para la comunicación del pueblo y de los pueblos vecinos; de estas algunas son principales y las que deben estar abiertas a todo transeúnte son: la Puerta de Hierro, la de Castilla, la que sale a las Rozas, la de Fuencarral, la del Goloso a Alcobendas, la del Hito para los vecino del Hoyo; las demás son portillos o puertas pequeñas, y se abren a proposición de la necesidad de los transeúntes”(5).

Hasta entonces, La puerta de Almaján, que comunica directamente con Casablanca, fue sorprendentemente importante, tal como se muestra en la figura, que recoge la información de diferentes planos obtenidos entre 1809 y 1867 (6, 7, 8)

Puertas y portillones

Se identifican las puertas (cuadrados), portilleras (triángulos) y los caminos que cruzan la cerca (círculos) y el año en el que quedaron registradas, según el color con que estén rellenas las figuras. En negrita y cursiva, los nombres de las puertas.

La coexistencia de la Puerta de Almaján con las Puertas de Hierro y de Tres Cantos, resulta sorprendente, pues la de Hierro comunicaba El Pardo con Madrid y la de Tres Cantos era imprescindible para la comunicación ente Madrid y Colmenar Viejo una vez que Viñuelas se unió al Real Sitio del Pardo.

Una explicación podría ser, tal como sugiere la siguiente figura, que la puerta comunicara con una finca Real, lo que no sería sorprendente dados los límites anteriores y que Felipe IV incluyera la que entonces se denominaba casa del Gimio (construida en el Alto Almaján) entre los Montes del Pardo.

Puertas Casablanca en plano 1809

En la figura se aprecian con mayor detalle el emplazamiento de las puertas de Manina y Almaján, así como la sugerente interrelación del Pardo con Casablanca, señalada de la misma forma que Viñuelas.

Eso explicaría además, el porqué de que hubiera dos puertas abiertas y tan cercanas como la de Almaján y Manina, la una comunicando El Pardo con Casablanca y la otra la ermita del Torneo y El Pardo con los habitantes de Hoyo de Manzanares.

Como testimonio de su importancia histórica, hemos podido comprobar que ambas puertas siguen en pie.

Puerta Manina

Puerta y paso del arroyo Manina al Pardo. Fotografía de 2016 cedida por Andrés del Olmo.

Puerta de Almaján

Puerta de Almaján, o de Los Bolos. Fotografía de 2016 cedida por Andrés del Olmo.

Casablanca protegida por la Compañía de Fusileros Guardabosques Reales a finales del siglo XVIII

En un tema que ha resultado hasta ahora desapercibido por los historiadores, no es fácil encontrar nuevos documentos que refuercen esta hipótesis. Sin embardo, deben existir datos en los archivos que habrá que investigar.

Así, en un trabajo reciente sobre la protección y seguridad de los Sitios Reales (9, 10) se afirma que Casablanca estaba incluida entre los Sitios Reales que tenía asignados Fusileros Guardabosques Reales para su protección, al menos entre 1789 y 1797, con una dotación de un cabo y cuatro fusileros, sólo superada por Balsaín, El Pardo, San Lorenzo del Escorial, Riofrío y Aranjuez; con menor dotación de fusileros, Guadarrama, Galapagar, Colmenarejo, Alpedrete, Rascafría, Tres Casas, Collado Mediano y Collado Villalba.

Casablanca en el siglo XIX

Hay datos en el Archivo Municipal de Hoyo de Manzanares (11) que afirman que, estando la finca en los comunes, el 27 de enero de 1803 la finca se cedió mediante censo enfitéutico (una especie de alquiler perpetuo) a D. Bernabé José Cabezas,  hombre de confianza de Fernando VII y relator del Consejo Supremo de Guerra y Marina (12) y que fallece en 1855 (13).

Antes de su fallecimiento, la finca perteneció a D. Diego de León, otro ilustre militar, fiel a la Regente María Cristina de Borbón y que fue fusilado en 1841 ocho días después de ser capturado a la salida de su casa de Casablanca en dirección a Colmenar Viejo, huyendo tras su levantamiento contra Espartero (14).

La última información de la que se dispone es que en 1855 la finca estaba a nombre de D. Sebastián Pascual de Liñán(11), bajo la forma de censo enfitéutico.  De nuevo un ilustre militar bien relacionado con la monarquía, pero esta vez con Isabel II, miembro del Supremo Consejo de Justicia Militar, gentilhombre de cámara de Su Majestad y senador vitalicio del reino hasta su fallecimiento en 1856.

Una investigación más detallada del Archivo Municipal de Hoyo de Manzanares ofrecerá nuevos datos que ayuden a entender qué pasó con esta finca a lo largo de los siglos recientes, si el censo enfitéutico se firmó con particulares o con instituciones, cuándo acabó ese contrato y cómo se gestionó después la propiedad.

Agradecimientos

A mi amigo Andrés del Olmo, por las fotografías obtenidas en lugares difícilmente accesibles para mí y a su mujer y a su hijo D., que supieron disculpar el lío en el que les metí. Al Equipo A de Arqueología, por haberme ayudado a reencontrar mi vocación de historiador. A la Asociación Cultural El Ponderal, que tanto apoyo me ha dado.

Bibliografía

  1. Gregorio de Andrés. Las cacerías en la provincia de Madrid en el siglo XIV según el libro de montería de Alfonso XI. Fundación Universitaria Española. Madrid 2000
  2. Diego Enríquez del Castillo. Crónica de Enrique IV, Aureliano Sánchez Martín (ed.),  Universidad de Valladolid. Valladolid, 1994., p 168
  3. Pedro de Cervantes y Manuel Antonio de Cervantes.Recopilacion de las Reales Ordenanzas y Cedulas de los Bosques Reales del Pardo, Aranjuez, Escorial, Balsain y otros: glossas y commentos a ellas… En la Oficina de Melchor Suárez.Madrid, 1687.
  4. Agustín Calvo Pinto y Velarde. Silva Venatorial Modo de cazar todo género de aves, y animales, su naturaleza, virtudes, y noticias de los temporales. . Madrid, 1754
  5. Manuel Ayala y Raya. “El Real Sitio del Pardo”. Biblioteca de la Revista Ilustrada La Provincia. Madrid, 1893
  6. 1809. Mapa parcial de la provincia de Madrid elabrado por las tropas napoleónicas. Disponible en http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm
  7. 1853. Mapas Topigráficos Históricos. Provincia de Madrid. Disponible en http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm
  8. 1867. Plano del Real Sitio del Pardo y de Viñuelas, levantado por La Junta General de Estadística
  9. Enrique Martínez Ruiz y Magdalena de Pazzis Pi Corrales. Protección y seguridad en los Sitios Reales desde la ilustración al liberalismo. Universidad de Alicante, 2010
  10. Dirección General del Tesoro. Libros de Intervención de Data de Tesorería General. Inventario 33. Legajo 23
  11. Gloria Tena González. La desamortización de Madoz en Hoyo de Manzanares (1855). Cuadernos de Estudios 29:253-282 (2015)
  12. Bernardo José Cabeza.Memoria interesante para la historia de las persecuciones de la Iglesia católica y sus ministros en España en los ultimos tiempos de cautividad del señor don Fernando VII. El deseado, consignada en la defensa que hizo el licenciado don Bernabé Josef Cabeza, relator del Consejo Supremo de Guerra y Marina, por los comisionados del ilustrisimo Cabildo eclesiástico de Cádiz….    Imprenta de la Compañia por su regente J.J. Siguenza y Vera, 1814
  13. Antonio Motilla Tascón. Indice De Expendientes De Funcionarios Publicos. Viudedad y Orfandad. 1763-1872. Tomo I. Hidalguía.Madrid, 1962
  14. Juan Ortega Rubio. Historia de Madrid y de los pueblos de su provincia.Madrid, 1921

Una respuesta a La finca Casablanca de Hoyo de Manzanares

  1. sierradehoyo dijo:

    Este artículo necesita una actualización.

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