Camino de Hoyo al Pardo: un recorrido descriptivo

Miguel del Corro, José González (Grillo), Ernesto Hidalgo, Miguel Ángel Marcotegui, Felipe Moreno, Juan Santos, José Luis Soriano, Gloria Tena, Antonio Tenorio, para la Asociación Cultural El Ponderal.

La historia de este camino ha estado asociada desde hace siglos al transporte de mercancías a Madrid, pero también a otros usos, como el inmemorial de la caza mayor, a la que tan aficionados han sido nuestros reyes.

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Tela real o Cacería en Hoyo de Manzanares. Diego Velázquez (1635-1637, National Gallery, Londres) Felipe IV, el Conde Duque, otras ochenta personas y él mismo, autorretratado, se esfuerzan con dos grandes verracos

Aparte de las cacerías, que se tratarán más tarde, el camino fue esencial para el comercio con Madrid: piedra, leña y otros productos menores, como probablemente el hielo  (Gonzalo de Luis 2012,2016) que, según testimonios de los vecinos, se transportaban en carretas de dos ruedas herradas tiradas por una yunta de bueyes.

La piedra que se transportada era la explotada en las numerosas canteras del municipio, que producía diferentes calidades de granito, siendo las más valoradas la “piedra rubia” y la “berroqueña”, también rubia, pero de grano más fino. Con piedra de Hoyo se construyó el Puente de Toledo, la base de la estatua de Felipe III en la Plaza Mayor de Madrid y, según nuestros vecinos mayores, otros muchos monumentos y edificios en la Capital.

La leña, que históricamente debió ser encina y enebro, se utilizó como fuente de calor en los hogares y la industria madrileña. Durante el pasado siglo XX era fundamentalmente enebro, jara y chaparro, que por su rápida combustión eran productos muy demandados por la industria panadera de Madrid.

El camino era también aprovechado por los vecinos de Hoyo para la explotación de sus recursos agrícolas y ganaderos, especialmente en sus tramos más cercanos al municipio. En las inmediaciones del centro urbano –y a menudo imbricadas en él-, se encontraban las huertas, en las que también se cultivaban algarrobas y garbanzos. En los campos más cercanos se cultivaba trigo, cebada, avena y lino, mientras que el centeno (con mucho el cereal más cultivado) crecía en los terrenos más alejados, llegando incluso a cultivarse en la Majada del Romero. Para el consumo interno se usaban los mismos materiales que se llevaban a Madrid, pero con un componente de poda de encina que ayudaba a mantener el calor en los hogares.

Este camino ha sido, sin duda, el más importante en los últimos siglos para los vecinos de Hoyo de Manzanares. El registro cartográfico más antiguo (1809) un fragmento que comprende nuestra zona elaborado por las tropas napoleónicas accesible a través de la aplicación PLANEA de la Comunidad de Madrid, dibuja claramente el trazado del camino que entra por la “Casa de Ito”.

1809

Plano de 1809 Primer registro topográfico del Camino de El Hoyo al Pardo, entrando por la Casa de Ito

Este camino sigue bien trazado en el mapa de 1853 de Pascual Madoz y Francisco Coello (Francisco Coello. Madrid. Madrid, 1853)

1853

1853. Madoz y Coello. En rojo se resalta el trazado del camino de El Hoyo de Manzanares al Pardo, pasando por la Casa del Hito

Unos años más tarde, en el plano elaborado en 1877 por Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero (citado previamente), que tomamos como referencia para analizar los cambios posteriores y que es esencialmente idéntico al elaborado entre 1916 y 1944 (Antonio Tenorio. El Serrejón en la cartografía: sus caminos, acceso el 15 de enero de 2016) se observan dos variantes, las que entran por la Puerta del Hito y el Portillón de Manina.

1877

1877. Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero El Camino que sale de Hoyo de Manzanares se bifurca para entrar en El Pardo por la Casa del Hito o por el Portillón de Manina

Desde entonces, el camino se ha ido reflejando en todas las cartografías realizadas a una escala suficiente; no sin cambios más o menos importantes en su trazado, pues los caminos son vivos y van buscando evitar los pasos complicados por la orografía, la humedad, l o los cerramientos indebidos y se adaptan a la actividad económica y a la evolución de otros caminos.

El comienzo del camino: desde la calle Frontera hasta el Puente de piedra de Rolinares

El camino salía por la Calla Frontera, que recibía también ese nombre en 1860 (Plano histórico municipal).

Poco después de comenzar a andar, sorprende ver un gran ejemplar de alcornoque, que parece salir de una gran roca sobre la que se apoya  una gran pared de un corral (el del tío Marcelino) y cercano al primer transormador eléctrico del municipio. El alcornoque es común en el Serrejón y constituye una de las mayores singularidades botánicas de estos montes, casi siempre buscando orientaciones térmicas y frescas, normalmente al Sur y al Suroeste. Sin embargo, este añoso alcornoque es el primer y último ejemplar que se deja ver en el Camino de Hoyo al Pardo.

1860

1860. Plano histórico del núcleo urbano de Hoyo de Manzanares (vista parcial)

De ahí continuamos la vía, que cambia su nombre a Perdigueros, y tomamos el desvío a la derecha a la calle del Empedrado, llamada así “porque estaba cubierta de grandes losas de piedra para facilitar el paso de las carretas, como en una calzada romana”, hasta salir a los Prados del Empedrado, tomando diferentes trazados que buscaban el tránsito más fácil hasta el Puente de piedra de Rolinares.

Una vía alternativa para el tránsito de carretas entre Hoyo y el Puente de Rolinares pasaba por la Calle Madrid, que llevaba a la carretera de Torrelodones. Se ve muy bien descrita gráficamente esta realidad en las fotografía aérea de 1946.

Prados del Camorrillo 1946

1946. Ortofotografía de los Prados del Camorrillo. Se indican las posiciones de la Calle del Empedrado, la Carretera de Torrelodones y el Puente de Rolinares

La construcción de Cerca Morra al principio de los años 60 modifica ligeramente el escenario, pero los caminos siguen cambiando, no ya por las carretas, sino por senderistas y ciclistas.

Camorrillo 2014

2014. Ortofotografía de los Prados del Camorrillo

En una situación tan cambiante, y aunque el camino original (a mediados del XIX) surgía de la Calle Frontera, probablemente deba considerarse también como histórica la variante que se dirige a -o surge de-la Calle Madrid (en su cruce con la Calle Carrascal) probablemente buscando la mayor comodidad para el paso de las carretas por la cuidada carretera de Torrelodones.

Esta zona, aún muy cercana al núcleo urbano, goza de suelos húmedos y profundos, en los que las antiguas huertas se alternan con terrenos adehesados de fresnos y encinas. Aún hoy los fresnos se desmochan en muchas dehesas de la Sierra de Guadarrama, para dar al ganado el ramón en la época en que los pastos ya están agostados y el suelo de la fresneda tiene poco que ofrecer a los rumiantes.

En el mismo camino, es fácil encontrar zarzales y rosas silvestres. Entre las rocas que asoman en los pastos y en los muros de piedra que dividen las parcelas se detecta la presencia de algunos enebros, arces de Montpellier, escobas, retamas locas, dedaleras, gamones, bocas de dragón, etc, y saliendo de los mismos muros pueden verse los curiosos ombligos de Venus o la manzanilla yesquera. Además, algún almendro junto al camino recuerda la muy cercana presencia del pueblo.

Del Puente de piedra de Rolinares al cierro de Trofa

Rolinares

Puente de Rolinares

Debemos detenernos un momento en el puente de piedra de Rolinares. Tosco en su construcción, servía para que el carretero pudiera salvar las aguas del arroyo Perdigueros mientras los bueyes arrastraban la carga pisando su lecho.

Muchos vecinos piensan que el puente debió llamarse originalmente el Puente de los Linares, algo que sin duda cobra sentido si consideramos la cercanía de lugares, como los linares del Cerrillo y de los Fresnos, que aún mantienen esos topónimos, aunque ahora urbanizados.

El arroyo discurre humilde bajo el puente en busca del arroyo Trofa, y en su cauce deja ver algunos fresnos dispersos, así como juncedas entre las cuales se encuentran plantas como el nabo del diablo, la escrofularia acuática, ranúnculos y las populares corujas, que aún son recolectadas por muchas personas del pueblo.

A partir del Puente, el camino queda mucho más definido, avanzando entre los parajes del Ensanche de Rolinares y posteriormente el de Pascasio (a la derecha) y el Pesebrillo (a la izquierda) hasta llegar al Cordel de Cerrastrilleros, que nustro camino utiliza durante algo más de 100 metros. Justo antes de llegar al cordel, saliendo del camino hacia la izquierda, podemos tomar una quebrada que asciende suavemente hacia la Fuente de Tomasín, que enconraremos a unos 100 m y que reconoceremos por el pilón abrevadero, separado de la fuente de los pastores.

Nada más cruzar el puente, el paisaje cambia sustancialmente; los suelos son más pobres y delgados, y el enebro comienza progresivamente a hacerse más abundante, sobre todo a la izquierda del camino, donde a medida que se avanza, la roca se hace más y más presente. También la jara y el cantueso van tomando protagonismo.

En la descripción de este tramo, no puede dejar de citarse la importancia que tuvo Cerrastrilleros para el paso de ganados trashumantes –y probablemente también para el tránsito de vecinos y viajeros- entre Torrelodones y Colmenar Viejo y Manzanares el Real.

El tramo de cordel que tomamos deja a la derecha el ensancho de Pascasio y a la izquierda el Ensancho de las Ánimas. El camino continúa dejanddo a la derecha una pequeña finca alambrada que separa el camino del Cierro de Trofa durante un pequeño tramo. Avanzando después pegados a la pared de piedra del Cierro, una parcela cercada desde hace siglos quizás para proteger los sembrados de los animales silvestres que tan abundantes eran en nuestra sierra antes de la llegada de las armas de fuego.

Cerrastrilleros

Ortofotografías de1946 y 2014. Se señalan los puntos más significativos

Del Cierro de Trofa a Vallelaza, pasando por el laberinto de la Majada del Romero

Viñas

2014. Ortofotografía de los cierros de Trofa y de La Viña

Tapia La Viña

Piedra de molino en la base de la tapia de La Viña

Nada más dejar atrás el último tramo del Cierro de Trofa, vemos a la derecha restos de una explotación minera superficial. A nuestra izquierda, durante unos pasos, la cerca de La Viña que, siguiendo el trazado actual, se va quedando cada vez más alejada.

En la imagen aérea puede comprobarse que ambas parcelas carecen de arbolado. Una inspección ocular muestra que las cercas tienen siglos de antigüedad, como muestra la piedra de molino que forma parte de la tapia de La Viña.

Ambos datos llevan a pensar que ambas fincas fueron de gran importancia para la subsistencia de los vecinos de Hoyo; La Viña, para la producción de uvas, y el Cierro de Trofa,  probablemente para la producción de cereal; dos productos que, junto con el lino (linares) eran esenciales para la autosuficiencia de los pueblos de la Sierra durante la Edad Media y el Renacimiento.

El camino actual continúa entre Los Llanos (o Rasos) de Señora y la Majada del Romero, que no mucho tiempo atrás se dedicaron al cultivo de centeno. A 50metros del camino, podremos encontrar Fuente Señora, otra de las fuentes de las que cuidan los vecinos de Hoyo asociados en el Grupo de Montaña La Tortuga.

La comparación de las fotografías aéreas de 1946 a 2014 muestra cómo ha ido creciendo arbolado: enebros actualmente de pequeño tamaño) como consecuencia del abandono de la agricultura, que fue una de la actividades de subsistencia en nuestro municipio.

Señora

Ortofotografías de 1946 y 2014, que muestran el cambio en el paisaje en los Rasos de Señora y en la Majada del Romero

Se identifican también, “a vista de pájaro” una enorme variedad de nuevos caminos y la práctica desaparición del trazado antiguo, que ha quedado convertido en una sucesión de senderos.

El análisis seriado de las fotografías aéreas disponibles en PLANEA (1946, 1956, 1961-67, 1975, 1991, 1999, 2006, 2007, 2008, 2009, 2011 y 2014), permite identificar los caminos que aparecen (círculo amarillo) y desaparecen (círculo gris) respecto a anteriores registros. El círculo sin relleno señala un enebro centenario situado alsSur de la Majada del Romero y que ha sido utilizado para alinear las ortofotografías.

Laberinto

Ortofotografías seriadas, mostrando la aparición y desaparición de trazados durante los últimos 70 años

Se comprueba que los mayores cambios se producen tras la construcción de la Pista de Navalvillar (registrada por primera vez en la ortofoto de 1975), que condiciona la creación de nuevos trazados que comunican mejor con los diferentes destinos del camino.

El trazado del camino en 1946 se refleja en el gráfico de 2014 (abajo a la derecha), demostrando una rápida evolución que no se observa en los anteriores y posteriores trazados.

Peña lengua

Peña Lengua (930,4 m)

Vista desde Peña Lengua

Vista del Serrejón desde Peña Lengua

Majada del Romero y enebro centenario

Camino deNavalvillar, con la piedra rubia de la Majada del Romero y un enebro centenario

Si miramos hacia atrás podemos admirar La Sierra de Hoyo, también llamada El Estepar o el Serrejón. Esta sierra, con una dirección NorEste-SurOeste, se formó por los movimientos generados por un conjunto de fallas, siendo la falla de Torrelodones una de las principales, que con una longitud de unos 130 kilometros se extiende desde las proximidades de Colmenar Viejo hasta Talavera de La Reina.

Tras este breve descanso, nos encontramos con la Pista de Navalvillar que se cruza en nuestro camino. Enfrente de nosotros está Peña Lengua, una excelente atalaya desde donde pueden observarse unas excelentes vistas de toda la zona meridional de la Sierra de Hoyo. Desde este punto además se identifican perfectamente los valles del Manina al Este y del Trofas al Oeste. También puede disfrutarse de unas bonitas vistas del embalse del Pardo, de la ciudad de Madrid, y hacia el Este, del cerro de San Pedro. Los días claros incluso es posible atisbar hacia el Suroeste la silueta lejana de los Montes de Toledo.

Tomamos un corto tramo de la Pista de Navalvillar, dejando a nuestra izquierda la Majada del Romero y a nuestra derecha un enebro centenario actualmente afectado por una invasión de muérdago enano, una una planta parásita que está debilitando las excelentes masas de enebro de la miera de nuestros montes.

El primer desvío a la derecha, nos lleva a un camino que lleva al Palacio de Pendolero, que bordearemos, y finalmente a la Puerta del Hito, aunque ese punto fue también el origen de otro camino que llevaba al Pardo entrando junto al arroyo Manina.

De la Majada del Romero a la Puerta del Hito

Al poco de entrar en el camino hacia la Puerta del Hito, nos encontramos en la zona de los Callejones del Cascadero, un arroyo que sale desde los Altos de Fuente Coreja hacia el Oeste (derecha) y que vierte en el Trofa. Hacia el Este (a la izquierda), a la misma altura, nace el arroyo de la Casquera, que acaba vertiendo en el Manina. Podremos desde aquí observar parte del paraje por el que se desarrolló la montería del Salto de la Muela, con el Barranco de la Casquera (El Salto de la Muela en el siglo XIV), Casa Blanca y el pico Almaján (cabeça del Ximio) y oculto por ellos el Alto Mogote y el Alto de la Marmota (cabeça de Andrés y cabeça de Mamotar, respectivamente).

En esta zona el paisaje se torna algo más cálido, y la encina va robando algo de protagonismo al hasta aquí absoluto dominador del paisaje: el enebro.  Vuelven a aparecer los matorrales típicos de Hoyo: jara, cantueso, torvisco, aunque raramente romero.

Al terminar una leve subida, podremos ver en el horizonte un espléndido paisaje con la planicie de la Cuenca de Madrid al fondo. Estamos avanzando hacia la falla de Torrelodones, el escalón que separa la franja serrana de la campiña. Esta falla (también con dirección NE-SW como la Sierra de Hoyo), que pone en contacto la cuenca sedimentaria de Madrid con las rocas plutónicas de la Sierra de Guadarrama, no se observa en el camino de El Pardo, siendo visible en las trincheras del ferrocarril, a la altura del casino de Torrelodones.

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Vistas del Palacio del Pendolero, con Madrid y la campiña al Fondo

Podemos recordar aquí las rocas que han sido dominantes hasta ahora, granitos biotíticos con cordierita, porfídicos de grano grueso (Tipo El Cardín-Hoyo de Manzanares, con alguna zona donde afloran leucogranitos de grano fino-medio con variedades pegmatiticas. A partir aproximadamente de la finca EL Pendolero nos encontramos con granitos biotíticos de grano medio a grueso (Tipo El Pendolero-Peguerinos).

Geología

El camino a El Pardo no es, ni mucho menos, la mejor zona de Hoyo para observar morfologías graníticas, aunque en algunos de los afloramientos rocosos existentes en las cercanías del camino se pueden ver, entre otras, berrocales, lanchares, marmitas de gigante, acanaladuras y tafonis.

Formaciones rocosas

Formaciones rocosas en el camino del Pardo

En las cercanías de la entrada norte a la finca de El Pendolero se observan, en el propio camino, varios diques de cuarzo de escasa anchura (pocos centímetros) y poca continuidad lateral (alguna decena de metros).

Afloramientos

Afloramientos de cuarzo en las cercanías a la entrada norte de El Pendolero

El camino sigue por la finca de El Pendolero, entra vallas a izquierda y derecha, dejando al Este una puerta que abre a un camino que lleva a Manina y al Oeste el Palacio del Pendolero.

A pesar de que la vegetación está bastante degradada por aquí, comienzan a verse en este tramo algunas plantas que no habían hecho acto de presencia hasta ahora, y que son mucho más abundantes hacia el Oeste. Aunque todavía puntuales, arbustos poco comunes en el municipio de Hoyo como el labiérnago, la aulaga hirsuta o la esparraguera silvestre, acompañan a encinas, jaras y enebros, y denotan claramente que la vegetación va cambiando y que nos encontramos en una zona más térmica. Durante todo el paso por la finca de Pendolero, se disfruta de unas magníficas vistas del monte del Pardo y de Madrid, al Sur de la falla de Torrelodones.

En su último tramo, se puede un antiguo hito que señala el límite entre El Pardo (Madrid), Torrelodones y Hoyo de Manzanares.

Hito

Hito que da nombre al Cuartel y la Puerta del Hito de El Pardo

A escasos metros del Hito, podemos comprobar la solidad de la construcción de la cerca del Pardo, de casi 100 km, que se construyó por mandato de Fernando VI (1753) para contener la caza y evitar tanto el furtivismo como las elevadas indemnizaciones que año tras año tenía que pagar a los municipios colindantes.

Cabecera

1732. Poder otorgado por la Villa de Hoyo de Manzanares para el aprecio de los daños ocasionados por la caza del Real Bosque del Pardo en los panes sembrados.

El camino entraba por la puerta del Hito para llegar al Pardo, por un camino hoy asfaltado que ha conservado esencialmente su trazado original.

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Puerta del Hito vista desde el término municipal de Torrelodones

Un análisis de la abundante serie de documentación disponible en la aplicación PLANEA permite identificar las zonas en las que el camino ha variado su trazado de 1877 a la actualidad, y que usamos como pretexto para analizar por tramos este camino, utilizando fotografías aéreas (entre 1946 y 2014) para evitar interpretaciones subjetivas.

Pendolero

Ortofotografías de 2014 y de 1946, comparando los trazados del tramo desde Vallelaza (el enebro centenario en cículo) y la Puerta del Hito. Los cículos amarillos señalan nuevos caminos

Puede comprobarse que el camino ha mantenido en este tramo su antiguo trazado, con la excepción de la variante recientemente abierta para evitar el paso por el Palacio del Pendolero (señalada en el círculo amarillo superior, a la derecha) y que transcurre entre dos vallas metálicas que parten en dos la propiedad. Esta apertura fue un logro de los vecinos de Hoyo de Manzanares, que reclamaron su derecho de paso por un camino histórico que quedó indebidamente cerrado.

La variante del Portillón de Manina

A lo largo de la historia se han ido trazando los caminos mejor adecuados a cada momento y el camino del Pardo no es una excepción. El primer camino del que tenemos noticia en Hoyo de Manzanares es el que se describe en el siglo XIV (libro de Monterías que mandó hacer Alfonso XI), que comunicaba el Foyo con las Parriellas, localizadas unos metros al sur de la confluencia del arroyo Manina con los actuales límites del Pardo (Gregorio de Andrés).

Según nuestras investigaciones, este camino pasaba por el Barranco de la Casquera y avanzaba hacia la entrada del Manina en El Pardo (Antonio Tenorio, Montería del salto de La Muela) para continuar luego por la Cañada de Valtravieso hasta llegar al río Manzanares a la altura del cerro de la Marmota.

Sin duda, es ésta la más antigua de las dos variantes de comunicación con El Pardo que hemos podido reconocer en las cartografías del siglo XIX. En esa época, el camino entraría en el Pardo por la Portillera de Manina y, cuando fue cerrada, por la Puerta de Almaján (en los límites de El Pardo con Hoyo de Manzanares y Colmenar Viejo), que junto a la Fuencarral, de Castilla, del Reloj y de Hierro (la única que se conserva hoy en día), era una de las cinco Puertas Principales de El Pardo.

En el plano de 1809, aparecen ambas puertas de acceso, a la izquierda, la de Manina y a la derecha la de Almaján, que daba acceso a Casablanca, casa que fue reconstruida por Felipe IV y se mantuvo como Sitio Real hasta 1803, fecha en la que se vendió a particulares, tras siglos de uso como zona de caza por la monarquía (El Ponderal, manuscrito en preparación).

Manina y Almaján

1809. Detalle del mapa en el que se observan las dos puertas que daban a Hoyo de Manzanares: Manina (izquierda) y Almaján -o Los Bolos- (derecha)

En el Plano levantado en , desaparece el Portillón de Manina, pero figuran la Puerta de Almaján y la Casa del Hito, que probablemente tenía un portillo para dar paso alternativo a los vecinos de Hoyo de Manzanares.

Hito y Almaján

1867. Detalle del mapa en el que se muestra la Puerta de Almaján y la Casa del Hito

Así pues, podemos afirmar que la que hemos denominado como variante Manina del Camino de Hoyo al Pardo tuvo una especial importancia, al menos hasta 1867, fecha en la que el camino continuaba para entrar por la Puerta de Almaján, hoy también desparecida. La clausura de la Puerta de Almaján debió ser rápida, pues según describía Manuel Ayala en 1898, los vecinos de Hoyo debían pasar por la puerta del Hito: “El sitio del Pardo está allá enmedio del bosque como ya hemos dicho: tiene varias entradas para la comunicación del público y de los pueblos vecinos, de piedra de sillería y verjas de hierro; de éstas algunas son principales y las que deben estar abiertas á todo transeúnte son: La Puerta de Hierro, la de Castilla, la que sale á las Rozas, la de Fuencarral, la del Goloso á Alcobendas, la del Hito para los vecinos del Hoyo; las demás son portillos ó puertas pequeñas, y se abren á proporción de la necesidad de los transeúntes”.

Desde entonces debe acelerarse el deterioro progresivo de esta antigua variante y que podemos comprobar en la cartografía que nos ha llegado sobre ambos caminos desde el siglo XIX a nuestros días.

En los planos de 1877 (Carlos Ibañez é Ibañez de Ibero. San Lorenzo 0533 formado y publicado por el Instituto Geográfico y Estadístico, bajo la dirección del Excmo. Señor Don Carlos Ibañez é Ibañez de Ibero, Director general. Litografía del Instituto Geográfico y Estadístico. Madrid 1877) y los elaborados entre 1916 y 1944 por el Instituto Geográfico Nacional se identifican perfectamente las dos variantes (al Este, la variante Manina)

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1877. Detalle mostrando las dos variantes del Camino de Hoyo al Pardo

A partir de ahí, tanto en las cartografías como en las fotografías aéreas, el camino –que ya no tenía salida al Pardo- comienza a desdibujarse y, tras el cierre de la Finca de El Pendolero, a redefinirse para otros usos propios de la Finca, terrenos por la que discurrió históricamente, cuando era un camino público.

En la fotografía aérea tomada en 2014 se puede comprobar que el anterior camino se ha convertido hoy en una sucesión de senderos.

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2014. Ortofotografía señalando el actual trazado del camino por la variante de Manina

Esta variante histórica, con acceso hoy inaccesible, debería abrirse a sus legítimos dueños, los vecinos de Hoyo de Manzanares y de El Pardo.

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

Gonzalo de Luis Otero . 2012. Repertorio histórico de los Caminos y Cañadas del Serrejón. Cuadernos de Estudios nº 26

Gonzalo de Luis Otero . 2016. Noticia sobre los pozos de nieve de la Sierra de Hoyo de Manzanares. Cuadernos de Estudios nº 30

Gregorio de Andrés “Las cacerías en la provincia de Madrid en el siglo XIV según el libro de montería de Alfonso XI”. Fundación Universitaria Española. Madrid 2000

Manuel Ayala y Raya. Real Sitio del Pardo; Madrid, 1898

 

 

 

 

 

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4 respuestas a Camino de Hoyo al Pardo: un recorrido descriptivo

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